lunes, 21 de marzo de 2011

Que ruido tan placentero cuando escucho el rose de las colchas en tu piel caliente y frágil, de la inquietud de tus sueños, palpada cuando rascas y jugueteas con la relajación de tus cabellos caoticos, de tu alma tan ansiosa por comprender más el avismo de lo existencial de tu ser.

Veo tu gozo en la forma en que estiras tu cuerpo, inmenso de nervios, de texturas, de cálides. Veo tu aburrimiento en cada bosteso tuyo cuando te desinteresa lo vanal, lo simple, aquello que realmente desechas y pierdes en ellos, pierde vida y parece de tu mundo.

Del nerviosismo que te provoco con el sonar de mis uñas al ver tu inmobilidad y el sielncio de tu cuerpo, que inestabiliza el mundo del ensueño y por medio de un gran golpe que estremece el universo de tu cabeza, reaccionas con un cariño gentil que desaparecera y el dia de mañana no recordare.